Las vacaciones de verano son un período crítico para la seguridad vial en Argentina. El aumento del tránsito, los viajes nocturnos, el cansancio acumulado y el consumo de alcohol, generan un escenario de riesgo que se repite cada verano. Sin embargo, no todas las conductas tienen el mismo peso: algunas son obligaciones legales, mientras que otras son recomendaciones preventivas que, aunque no siempre estén escritas en el código, resultan decisivas para reducir siniestros.
Los datos oficiales respaldan la preocupación. Según la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), el alcohol está presente en aproximadamente el 24% de las muertes viales en el país. A su vez, el ISEV registra que en diciembre los siniestros graves aumentan entre 12% y 18% respecto del promedio anual. En ese contexto, distinguir entre lo que es ley y lo que es prevención puede marcar la diferencia.
Lo que es ley (y no admite excepciones)
1. Alcohol Cero al volante
Desde la sanción de la Ley Nacional de Alcohol Cero en 2023, rige el límite de 0,0 g/L para todos los conductores en rutas nacionales. Manejar luego de consumir alcohol no es una conducta tolerable ni una decisión personal: es una infracción grave y una de las principales causas de muertes viales.
2. Uso obligatorio del cinturón de seguridad
La normativa exige que todos los ocupantes del vehículo utilicen cinturón, tanto en asientos delanteros como traseros. Su uso reduce de forma significativa la gravedad de las lesiones en caso de impacto, incluso a bajas velocidades.
3. Respeto de las velocidades máximas
Exceder los límites de velocidad establecidos por ley reduce el tiempo de reacción y aumenta de manera exponencial el riesgo de lesiones fatales. En diciembre, con rutas cargadas y circulación nocturna, esta infracción se vuelve especialmente peligrosa.
4. Documentación y condiciones del vehículo
Circular con licencia vigente, seguro obligatorio, luces reglamentarias y condiciones mecánicas adecuadas también forma parte del cumplimiento legal, y su omisión aparece con frecuencia en los controles de fin de año. Lo que no es ley…pero salva vidas
5. Descansar antes de manejar
Conducir con menos de cinco horas de sueño afecta la atención y los reflejos de forma comparable al consumo de alcohol. El cansancio acumulado del cierre de año es uno de los factores más subestimados en la siniestralidad.
6. Planificar el viaje de vacaciones.
Elegir horarios de menor congestión, prever paradas y evitar traslados innecesarios durante la madrugada reduce significativamente la exposición al riesgo.
7. No subestimar los trayectos cortos
Muchos siniestros ocurren a pocas cuadras del destino. La confianza excesiva en recorridos conocidos es una de las principales causas de relajamiento de las normas.
8. Usar alternativas de movilidad
Cuando hay consumo de alcohol, optar por transporte público, apps de movilidad o un conductor designado es una decisión preventiva que evita consecuencias irreversibles.
La mirada de los expertos
Desde el análisis cotidiano de siniestros, Fernando Rodríguez, Especialista en Derecho del Seguro y Gerente de Siniestros de ATM, advierte: “En diciembre se repite un patrón claro: normas que el resto del año se respetan empiezan a relativizarse. La mayoría de los hechos graves que atendemos no son inevitables, sino el resultado de decisiones que se sabían riesgosas de antemano”.
Para Sebastián Porto, múltiple campeón del motociclismo argentino y embajador de Seguridad Vial de ATM Seguros, la diferencia entre cumplir y prevenir es clave: “Cumplir las leyes es obligatorio, pero la verdadera seguridad aparece cuando además se toman decisiones responsables, incluso cuando nadie está controlando”.
Las vacaciones vuelven a poner a prueba hábitos y conductas. En un período donde las estadísticas se repiten, la diferencia está entre llegar a destino o convertirse en una cifra más.