Violencia laboral y condena a la ART



La Cámara Primera del Trabajo de Bariloche ordenó a una aseguradora indemnizar a una operaria de INVAP que sufrió violencia laboral por parte de su jefe directo, lo que le produjo graves secuencias psiquiátricas.

Desde sus 18 años, la mujer se desempeñó en la fabricación en serie de placas electrónicas con materiales de alta tecnología para radares y satélites en la empresa argentina y fue parte del equipo técnico al momento de la construcción de los satélites "SAOCOM 1A y SAOCOM 1B".

Todo cambió cuando fue puesta a trabajar bajo las órdenes de un ingeniero que la maltrató durante mucho tiempo y le generó una incapacidad laboral y la necesidad de tratamiento profesional.  

Luego de un año de vivir esta situación, pudo informar y denunciar ante Invap la situación de maltrato que vivía en su lugar de trabajo, sosteniendo que su jefe tenía “actitudes despóticas, irrespetuosas y de trato denigrante”.

En lo mismo coincidieron sus compañeros de trabajo en señalar al ingeniero como una persona maltratadora y que no solo hostigó a la operaria. “Es muy soberbio, sobre todo, cuando se dirige hacia las mujeres”, sostuvieron.

Además, describieron a la mujer como “una persona que estaba bien, alegre, buena compañera y que luego comenzó a visibilizarse el deterioro en su salud mental por el maltrato recibido. A partir de entonces, cambió su ánimo, estaba triste, sin ganas de ir a trabajar, y con ataques de pánico”.

Luego realizó la denuncia ante la ART, pero le respondieron que su patología no era una “enfermedad profesional”.

La pericia reveló que la trabajadora nunca había realizado tratamiento en salud mental alguno. Fueron “las experiencias interpersonales de maltrato sostenidas en el tiempo han ocasionado un repliegue vincular y emocional como método defensivo ante posibles nuevas situaciones de maltrato”. Tenía estrés permanente, dolor en el estómago, fuertes contracturas, falta de apetito, irritabilidad y mucha angustia.

El fallo tuvo en cuenta los testimonios y las pericias: “de estos informes se pueden observar los difíciles momentos atravesados por la trabajadora”.

A modo de ejemplo, se destacó que una de las profesionales intervinientes, señaló en su pericia que su cuadro “evolucionó gravemente para la salud mental, específicamente a partir del retorno a la presencialidad en el trabajo”. A tal extremo llegó su situación que fue necesaria su internación psiquiátrica en el hospital local.

La sentencia, entonces, tuvo por acreditada que “la enfermedad profesional y la incapacidad” tuvo su origen laboral dado que se ha probado en autos el maltrato recibido y el ambiente hostil en que debió desempeñarse”.

(Fuente: AN Bariloche)